Fecha: 23 Mayo 2014
Libro: Las chicas de alambre
Autor: Jordi Sierra i Fabra
Lugar: Salón de clase
Opinión
Jon al llegar del viaje a Madrid
ve en las escalas de su casa a Sofía, ella le pide que la deje quedar solo por
esa noche y él amablemente acepta. Ella se ducha y al salir lleva un espejo de
mano con dos líneas de cocaína y le ofrece a Jon, a él le pareció un insulto y
de la rabia lo tiro contra el suelo y le dijo que daba tristeza que quisiera
ser como las demás, drogadictas y apenas empezando en el mundo de la moda.
Estoy de acuerdo con el pensamiento de él, está mal que quieran seguir el mal
ejemplo de las demás o que lo hagan solo por sentirse aceptadas por el resto,
aunque más adelante leí que con este método mantenían su figura, pero ¿más a
delante qué? Se verán feas, mucho más
demacradas y con problemas interiormente.
El próximo viaje del periodista
fue rumbo a París para entrevistar a Frederick Dejonet, el hombre que compartió
muchos años con Cyrille, un modelo más de las llamadas “las chicas de alambre”
ella murió de sida pero no por medio de una relación sexual sino por una
jeringa infectada ya que ella era adicta a la heroína. Este hombre le contó que
la vida de Cyrille fue muy miserable para ella, desde pequeña sus padres la
explotaban y a sus nueve años le hicieron una ablación de clítoris, esta práctica
consiste en amputar el clítoris para anular el deseo y no sientan el placer
sexual, así que ella fue una mujer muy fría y no le llamaba la atención ningún hombre,
pero si se enamoró de Dejonet porque fue quien la saco del sufrimiento que vivía
en Egipto y la acepto con tan pocos sentimientos. Este hombre también le hablo
sobre Pleyel, él era quien manejaba a las top model, fue quien las volvió adictas
a las drogas todo por “mantener su figura” un figura anoréxica y por culpa de
las mismas drogas murió Jess Hunt.
La próxima persona que iría a ver
seria la esposa de Pleyel que tras su muerte quedo como directora de la agencia...
Este libro está buenísimo y en lo
que he leído me ha quedado de enseñanza de que nada es como parece, las modelos
en las portadas de revista pueden lucir una sonrisa radiante, pero detrás de
una fotografía se pueden esconder muchas cosas. De qué sirve tener tanto dinero
si espiritualmente no son realmente felices.
