Fecha: 11 Julio 2014
Libro: Las chicas de alambre
Autor: Jordi Sierra i Fabra
Lugar: Salón de clase
Opinión
Después de hablar con Bárbara,
Jon salió a cenar con ella y al día siguiente fue en busca de los padres del
novio de Jess, lo único que recibió fue un rechazo absoluto. Leo esto y me da rabia, sé que es incómodo que toquen un
tema que uno no desea pero también hay que entender que él hace su trabajo y
viaja de un lugar a otro para buscar respuestas. Cuando regreso a Barcelona en
su apartamento estaba Sofía y ahí paso algo muy tierno y pues en estos casos
hago cara de tonta. Jon fue donde la tía de Vania y allí leyó unas cartas las
cuales dieron con el paradero de la asistente de ella, era su última esperanza.
Jon viajo a Aruba en donde se encontraba aquella mujer, entro a su casa, converso
con ella y la respuesta que tanto buscaba apareció, Vania estaba muerta, visito
su tumba la cual se encontraba al lado de la hija de la asistente, lo raro era
que la sepultura de Vania no tenía flores en cambio la otra si, Jon triste se fue
a un restaurante y allí las manos de la mesera le dieron una nueva señal. En la
casa de Noraima (así se llamaba ella) había una cuarto con pinturas pero ella
no tenía manos de pintora así que alguien más habitaba en esa casa, Jon regreso
en la noche y lo que vio al otro lado de la ventana era una mujer de más o
menos treinta años, un estado físico mejor y la mirada radiante que siempre
habitaba, allí estaba Vania…
Vania o ahora Vanessa hablo con
Jon y le dijo que en sus manos estaba publicar si ella había muerto o aún seguía
viva.
Me sentí obligada a copiar un
resumen del final para poder expresar los sentimientos y la enseñanza que me
deja el libro. El final me dejo intrigada, quería saber por lo que se había decidido,
que iba a publicar Jon, pero me conformo con saber lo que sucedido realmente
con la vida de ella. No todo lo que brilla es oro, detrás del modelaje también existen
casos como este, chicas que sueñan con alcanzar la luna pero finalmente se
queman con el sol, se obsesionan con versen delgadas y bellas pero lo que hacen
es destruirse poco a poco con métodos que pueden acabar con sus vidas, como lo
es la anorexia o las drogas. Pienso que debemos aceptarnos tal y como somos y
confieso que no soy de las que se siente satisfecha realmente por como se ve,
sin embargo siempre va a ver alguien que te quiera física y espiritualmente sin
necesidad de arriesgar nuestras vidas para vernos “bellas”. ¡RECOMENDADISIMO!